Prudencia, calma y serenidad PDF Imprimir E-Mail
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Prudencia, calma y serenidad
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El presidente Zapatero declaró hace quince días que no se fiaba del PP y no estaba dispuesto a facilitarle información alguna sobre la lucha contra el terrorismo. Ayer se desdijo, le tendió la mano y le pidió que le acompañara en un proceso que debe merecer el concurso de todos. A su vez, el presidente del PP ofreció su apoyo al Gobierno para evitar el pago de ningún precio político y la vuelta al pacto por las libertades y frente al terrorismo. Los populares tienen muy claros cuáles son los límites. ¿Los tiene el Gobierno? Me gustaría decir que sí aunque mi fe se encuentra muy debilitada tras lo visto y oído en los últimos tiempos.
En el Congreso ha resonado con fuerza la palabra esperanza. Confiemos que ese alto el fuego permanente conduzca a la disolución de la banda, sin ninguna contrapartida, aunque su primera victoria sería la constitución de un foro de partidos para negociar con los representantes de ETA y, por tanto, con las pistolas debajo de la mesa, ese nuevo estatus político para Euskal Herria que nadie sabe en qué consiste.

El pueblo navarro no debe alarmarse, aunque tampoco bajar la guardia. La Constitución -bendita Constitución- impide que pueda acordarse nada sobre nuestro futuro al margen de nuestra voluntad. La prohibición constitucional de la federación de Comunidades Autónomas es otro valladar para los intentos de constituir ninguna Dieta o Consejo vasco-navarro dotado de poder de decisión sobre Navarra. Además, los dirigentes del socialismo navarro rechazan reeditar el famoso Órgano común de dudosa constitucionalidad. Incluso han ofrecido a UPN una acción concertada para blindarnos (horrenda palabra) frente a cualquier pretensión anexionista. Tal vez haya llegado el momento de explorar la sinceridad de ese ofrecimiento y disipar las dudas sobre un hipotético Gobierno de coalición PSN y nacionalistas de todo signo. En suma, calma, serenidad y prudencia.