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El compromiso lleva su nombre El 13 de marzo de 2005, Miguel Sanz era reelegido, por tercera vez, presidente de UPN. En cierta manera, nuestro presidente sigue manteniendo buenos hábitos de la infancia; entonces, se llevaba a algún amigo a casa, después del colegio, para hacer los deberes y jugar a fútbol. Ese día pasó algo parecido, hizo los deberes y cambió el fútbol por una buena comida con amigos y afiliados. Siempre después de los deberes, y siempre con buena nota. Porque Miguel Sanz sacaba buenas calificaciones sin que eso le impidiese hacer otras cosas. Alguna vez ha reconocido que “no era, lo que se dice, un empollón; aunque sacaba buenas notas”. En sus años de bachiller en el colegio José Luis Arrese de Corella, primero, y en los Jesuitas de Tudela, después, Miguel ya compaginaba con éxito las matemáticas y el fútbol. Uno de los profesores de los que mejor recuerdo guarda es don Martín “porque me enseñó a analizar esquemáticamente, a pensar y a reflexionar sobre los problemas de matemáticas”. Madera de buen gestor. Luego, se diplomaría en Profesorado de EGB y realizaría estudios de Empresariales para ejercer como profesor y director de una sucursal bancaria. Siempre le ha gustado la gestión. Seguramente aquello era el comienzo de una prometedora carrera empresarial, pero algo se cruzó en aquel camino: la vocación política. “La política no es una profesión, es una ocupación: un compromiso”, les decía a los miembros de Juventudes Navarras en su XX aniversario. Y así, en 1981, Miguel Sanz se comprometió con Navarra, con unos valores y con unos principios: se afilió a UPN y en 1983 encabezó la lista regionalista del Ayuntamiento de Corella. Lo que prometía ser una exitosa carrera empresarial se tornó en una exitosa carrera política. Alcalde de Corella de 1983 a 1991 y parlamentario foral desde 1983 hasta hoy. En 1991 entra en el primer Gobierno de UPN como vicepresidente y consejero de Administración Local, y desde hace diez años encabeza la lista más votada en las elecciones al Parlamento de Navarra, lo cual le ha llevado a presidir el Gobierno del viejo reyno desde 1996. Han sido los mejores años de Navarra desde la Transición y su buena gestión ha sido respaldada por los afiliados desde 1997. Algún día, Miguel Sanz dará paso a otra persona en UPN y en el Gobierno. Ya ha dicho que cuando deje la presidencia le gustaría verse “en la actividad empresarial”. Ese gusanillo por las matemáticas que tuvo desde pequeño, que alimentó con el Programa de Dirección General del IESE y que ha desarrollado desde el Gobierno. Seguirá haciendo los deberes y sacando buenas notas; eso, seguro. Y, además, siempre le quedará Corella.
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