
Diferencias en el precio de los alimentos
A lo largo de los últimos meses se viene produciendo una subida generalizada de los precios al consumidor final de los alimentos considerados como básicos. Sólo en los últimos meses productos como el aceite, los cítricos, harina o leche los han aumentado entre el 20 y el 50%. Esta situación afectará, sin lugar a dudas, a una desaceleración del consumo.
Una situación muy diferente se produce en el sector agrario, el cual viene soportando un desmesurado aumento del precio de los factores de producción como son el gasóleo, los fertilizantes, piensos, semillas, etc. sin que estos aumentos se puedan repercutir en la venta de sus producciones. Unos y otros –consumidores y productores- presentan problemas diferentes. Mientras los primeros han visto incrementado el valor de su cesta de la compra de manera exponencial, los segundos no sólo no han subido los precios sino que, incluso, en la mayor parte de las producciones se ha constatado un descenso de estos en los productos agrarios en origen. Resulta sorprendente la abultada diferencia entre los precios que se pagan a los agricultores y ganaderos por los alimentos que producen y lo que éstos le cuestan al consumidor final en la superficie comercial. Lo más sorprendente de esta “horquilla de precios” es cómo se viene ampliando en los últimos cuatro años. Este hecho viene siendo motivo de queja por parte del sector agrario español y de los consumidores sin que el Gobierno tome iniciativa alguna al respecto. Es evidente que los incrementos de precio que pagan los consumidores en destino se quedan en la cadena que pasa desde la transformación, la comercialización y la distribución. Nunca estos beneficios se quedan en los que más arriesgan, que no son otros que los agricultores y ganaderos. Sectores importantes de la sociedad española, los más urbanos, piensan que si los consumidores pagan más caro por sus productos básicos, los beneficiarios más directos son los productores agrarios. Esta cuestión se aleja evidentemente de la realidad. El sector agrario en general y muy en especial el sector ganadero sufren una situación de crisis y de disminución de precios por sus productos que amenaza su propia supervivencia. Las organizaciones agrarias lo han denunciado y aseveran que la prórroga de esta situación por más tiempo puede suponer la desaparición de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas, ya que algunos subsectores agrarios se encuentran por debajo del umbral de rentabilidad, es decir, producen por encima de sus costes, circunstancia que, lógicamente, no puede mantenerse por mucho tiempo. Son sectores importantes y estratégicos para la economía y para el abastecimiento alimentario español que merecen una especial atención por parte de la administración española, que tiene instrumentos poco utilizados para el mayor control de márgenes comerciales. Powered by AkoComment 2.0! |