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Navarra, gobernada durante años por un partido de centro-derecha, UPN, es la mejor muestra de que la tararira “gobierno de progreso” sólo forma parte del discurso de opositores a gobernantes que no han sido apoyados por la mayoría de la ciudadanía. Sirvan unos ejemplos. Sólo Navarra, y otra comunidad más, tienen una Dirección General exclusiva de la Familia. Tan sólo cinco comunidades, entre ellas Navarra, dan ayudas por excedencia por cuidado de hijos pequeños. Navarra se mantiene en primer lugar como comunidad que más ayudas da a las familias.
Titulares de periódicos como El País, El Mundo, ABC y Diario Vasco dejaron patente la posición de Navarra: “Navarra lidera el ranking de nivel de vida”. “El Gobierno de Navarra destacó por las políticas de Bienestar Social, Centro de Energías Renovables y por el impulso de la nueva Ciudad Agroalimentaria”. “Navarra sigue siendo una de las comunidades con mayor nivel de bienestar, menor tasa de paro y mayor gasto en I+D+I”. “Navarra se convierte en la única comunidad que cumple con la directiva europea que obliga a establecer depuradoras en las localidades de 2.000 habitantes”. Además, el anuario social de la Caixa otorga a Navarra la máxima puntuación en nivel de renta, nivel educativo y cultural, salud, servicios sanitarios, empleo, vivienda. “La producción industrial de tecnología media-alta y alta en Navarra supera en 14 puntos a la media española”… En ningún ranking he visto destacar de manera positiva a comunidades gobernadas por los “progresistas” de izquierdas. Así que, hasta las mismísimas de la definición “Gobierno de Progreso” que, en boca de políticos de izquierdas, equivale a gobierno conformado por ellos mismos en alianza con todo aquel que les ayude a conseguirlo. En Navarra se ha buscado un “gobierno de progreso” con los que retroceden, IU, con los que no avanzan, PSN, con los que, siendo conservadores (PNV), pasan a ser denominados progresistas si se alían con los que en su día apoyaron a los asesinos (Zabaleta). Y así hasta el hastío. “Gobierno de Progreso”. Puras palabras de felones que pueden fructificar en la solana agosteña.
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