Lamentable «Culebrón Veraniego» PDF Imprimir E-Mail
escrito por José Ignacio Palacios, ex consejero de UPN del Gobierno de Navarra   

En estos momentos, cuando se cumplen ya más de dos meses desde la celebración de las elecciones forales, creíamos que la capacidad de asombro del ciudadano navarro ante este lamentable «culebrón» veraniego en el que se ha convertido la formación del futuro Gobierno, que tanto daño está haciendo a la buena imagen de Navarra y tanto está perjudicando a los intereses navarros de cara a posibles empresarios que estuvieran pensando en invertir en nuestra Comunidad foral, estaba ya rebasada. Por lo que podemos ver no es así, y todavía tenemos que estar dispuestos y preparados a asombrarnos todavía mucho más en los próximos días y semanas.

Porque el lector de este periódico recordará que no hace muchos días, el pasado 12 de julio, apareció una carta firmada por el líder de estos críticos, el Sr. Úriz, que en ese momento escribía en su condición de portavoz socialista en el Ayuntamiento de Villava. En ella nos contaba «los interrogantes y las expectativas preocupantes y peligrosas de cara a un hipotético gobierno de PSN, Na Bai e IU en Navarra» que él tenía al haber comprobado cómo Nafarroa Bai había incumplido, tanto «en Villava como en otros ayuntamientos limítrofes», el primer acuerdo al que había llegado con el PSN para el reparto de puestos en seis municipios navarros.

Me da la impresión de que cuando José Luis Úriz escribió esa carta debía estar dolido porque veía cómo le había volado la sinecura prometida. Yo creo que esto fue lo que le llevó a decir entonces que «el pacto de Na Bai con Batasuna (ANV) para el reparto de responsabilidades y de puestos en los diferentes organismos comarcales, generaba serias dudas sobre su seriedad como fuerza política, al tiempo que abría el peligroso abismo de interrogantes sobre cuánto puede durar un gobierno con ellos en estas condiciones».

Por lo que entonces decía, al parecer, casualmente, el pleno de Villava en el que les habían «escupido a la cara» se había celebrado el mismo día en el que se reunió por última vez el comité regional del PSN, es decir, el 4 de julio. Por tanto, quiero suponer que cuando Úriz escribió su carta en la que nos hablaba de que «a los dirigentes de Na Bai les queda un arduo trabajo para poner orden en su casa, si quieren concretar la posibilidad de un gobierno alternativo a UPN, ya que lo ocurrido el miércoles en Villava no se puede, ni se debe consentir», conocía perfectamente esos acuerdos de su comité regional. Y, si es así, no comprendo cómo entonces pudo decir que «entendía y apoyaba con entusiasmo las garantías que Fernando Puras les exige (a Nabai)».

Creo que doce días es un corto espacio de tiempo. Por eso me sorprendió que José Luis Úriz pudiera declarar, cuando el pasado día 24 salió de la reunión con Puras y Chivite, que: las explicaciones que éstos les habían dado no «son suficientes» y que en ellas «no escuchó razones de peso» que justificasen la ruptura de negociaciones con NaBai e IU teniendo en cuenta que «por tres veces» el comité regional del PSN ha apostado por esta vía.

¿Qué nuevas explicaciones y razones de peso esperaba recibir si fue, con su carta, el que les dio a Puras y Chivite los argumentos necesarios para romper con Nabai? ¿Es que en estos pocos días se le han resuelto a José Luis Úriz «los interrogantes y las expectativas preocupantes y peligrosas de cara a ese hipotético gobierno» que nos decía tenía el 12 de julio? ¿Qué ha pasado desde que escribió esa carta o qué sinecura le han prometido para que en tan breve espacio de tiempo haya podido dar este giro tan espectacular de 180 grados?

Tengo que confesar que mi capacidad de asombro y, supongo, que la de la mayoría de los navarros no tiene límite en este lamentable «culebrón» veraniego. Lo único que desearía en estos momentos sería poder verlo estos toros desde la barrera; es decir, que este asunto no me afectara directamente. Estoy seguro que en ese supuesto me frotaría las manos, estoy seguro que se las estarán frotando nuestros vecinos. ¡Qué tristeza!